Puntodevisteando: Animación y sincronía.

Completando el post anterior sobre Punto de Vista, comento dos más de las películas que tuve la ocasión de ver durante el festival.

La primera de ellas es una de esas películas tan bella como perturbadora: se trata de Gravity was here everywhere back then (La gravedad estaba por todas partes entonces). Una película dirigida por Brent Green a partir de una historia real: la de Leonard, un hombre que al conocer el cáncer de su pareja Mary, comenzó a construir una casa mágico-sanadora en su jardín, convencido de que curaría la enfermedad de ella. Así, Leonard se embarca en la construcción de un micromundo aislante que, años más tarde, Brent Green reproduce en su propio jardín, llevándolo finalmente a la pantalla como una frágil pieza híbrida de stop-motion y animación con actores reales. Un mundo de fantasía delicada que crece sobre territorios oscuros, desolados y siniestros.

Puede decirse que la película es a veces algo confusa en la narrativa, o que cuesta aterrizar en ella o que el despliegue visual puede resultar demasiado virtuoso por momentos, pero los escollos quedan superados a medida que avanza el metraje. La película va ganando en empaque, gracias al compromiso que establece su director con su alter ego en la realidad, a quien se acerca hasta confundirse (de la 3ª persona, la narración pasa a la 1ª) y con quien comparte la obsesión por el poder de la fantasía. Con ambos viajamos al corazón del delirio humano, entendido como expresión suprema del amor.

Gravity was everywhere back then es una de las películas más tristes que he visto últimamente. Es una nube negra de la que caen rayos y llueven rubíes, mientras hay destellos luminosos en el cielo. Cuando la recuerdo, un sentimiento de miedo acude a mí y me acuerdo del pobre Leonard, que intentó, tan desesperadamente, parar la muerte con la imaginación.

Recomiendo la vista al blog de la actriz Donna K., protagonista del film y colaboradora desde sus inicios, que relata el proceso de gestación de la película.

http://gravitywaseverywherebackthen.blogspot.com/

La segunda película que me gustaría comentar es The Arbor, un film dirigido por Clio Barnard, ganadora del premio Jean Vigo a la mejor dirección, que narra los paralelismos entre la vida de Andrea Dunbar, dramaturga nacida y criada en el barrio de The Arbor, y la vida de sus hijas, en especial de la mayor, Lorraine, quien rechaza con mayor intensidad la figura y turbulenta existencia de su madre y quien, irónicamente, sigue más de cerca sus pasos.

Andrea Dunbar escribió diversas obras de teatro, entre las cuales se haya Rita, Sue and Bob too, que Alan Clarke llevaría al cine en 1986, a mitad de una década que Almodóvar había iniciado con Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón en tiempos de pareados pop.

El film de Barnard plantea, a través del paralelismo madre-hija, una partida de ping-pong fílmico a través del presente y del pasado, no solo del núcleo familiar, sino de la estructura social derpimida en la que éste se encuentra inserido, determinante en la historia. The Arbor amalgama fragmentos documentales con representaciones de la obra teatral de Dunbar, The Arbor -escenificadas en el barrio y al aire libre-, con dramatizaciones de las historias de las hijas de Lorraine, cuyos actores sincronizan sus labios con el audio de declaraciones reales de los testimonios auténticos. El conjunto es una suerte de docudrama revisitado por la filigrana y el buen gusto –al contrario de lo habitual en este género, tan denostado- que plantea algunas cuestiones interesantes de comentar.

La más clara es la propia estrategia de la ficción embocando la realidad, literalizando la expresión de “hablar por boca de otros”. A pesar de que la noción de representación está en el sustrato de esta historia -teatral en Andrea Dunbar, docu-ficcional en Clio Barnard-, a veces es difícil decir cuál es la razón última para la estrategia de Barnard en el film, para esa operación de virtuosismo de los actores que consiguen sincornizaciones literalmente perfectas. Pero el caso es que, el contraste entre las declaraciones reales y su correspondiente representación con actores, aporta un desconsuelo de calibre fino, una forma de abordar la realidad desde el interior de los personajes y no desde su imagen real, que funciona. Quizás por ello aceptemos que Lorraine, adicta al crack, a la heroína, prostituta y, por resumir, castigada por la vida, tenga el rostro inmaculado de una joven inglesa de rasgos paquistaníes -si es así en la realidad, que me disculpen-; y que la fotografía en alta definición nos seduzca con tales profundidades de campo y apariencia prácticamente no terrenal. Podría tratarse de un embellecimiento vacuo de la realidad o de una propuesta edulcorada de la memoria, pero lo cierto es que tiene más de extraño mundo suspendido, una suerte de limbo donde los personajes esperan, amparados por la estética, el final de sus relatos.

The Arbor corre constantemente el riesgo de quedar atrapada en su juego de artificios, en perder al espectador mientres éste se dedica a comprobar la corrección de las labiales o se pregunta por qué Lorraine o su hermana nunca aparecen en imagen. Pero al final The Arbor consigue, gracias a una narrativa comprometida con las emociones pero sobrepuesta a los sentimentalismos, trascender sus propias piruetas para plantear el meollo de la cuestión que subyace bajo la dura historia de esta familia: ¿qué margen de libertad individual nos deja la familia y la sociedad? ¿podemos escapar a nuestra infancia y a los aprendizajes que hemos tenido en ella? ¿cómo evitamos convertirnos en lo que detestamos?

Aún quedan algunas películas por comentar de Punto de Vista, en especial 48, pero será en un nuevo post.

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Un pensamiento en “Puntodevisteando: Animación y sincronía.

  1. fuerzavital

    Hola, soy Jorge del blog Fuerza Vital http://fuerzavital.wordpress.com
    Estoy ultimando el próximo número de la revista, el número 7, y he pensado que igual te gustaría escribir un texto sobre la peli LIFEFORCE (Tobe Hooper, 1985). Es una sección que hacemos en todos los números, y es un texto sobre la peli que da nombre a la revista y al blog. ¿Te apetece? Serían unas 400 palabras como máximo y como plazo para el 28 de marzo. ¿ok? Confírmame cuanto antes, thanks!

    por cierto, muy guay tu blog! Ahora que me he mudado a Madrid me sirve más porque veo las pelis de las que hablas. Hoy toca “LOLA” de Brillante Mendoza.

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