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El BAFF ha cerrado

Mientras pensaba en sacar mis billetes para Barcelona para asistir, al menos un par de días, al encuentro anual de cine asiático -el BAFF-, me encuentro en su página con una más que fría despedida:

http://www.baff-bcn.org/

Luego leo por los pagos virtuales que el cierre se debe a disensiones internas en el equipo y a problemas de financiación, pero que algunos de los miembros del BAFF han decidido organizar un nuevo festival bajo el epígrafe de “cine de autor” que se llama Cinemart y que se va a celebrar en Barcelona del 28 de Abril al 5 de Mayo. Aunque su página -en facebook- no es aún muy clara.

Recuerdo asistir al BAFF desde 2001, por lo menos, y tengo buenísimos recuerdos de este encuentro. Posiblemente los mejores sean las proyecciones de Good Bye Dragon Inn y de Visage, ambas de Tsai Ming-liang. Hace tiempo que creo que ver sus películas es ver asanas hechos plano, y que la misma “tensión en equilibrio” que subyace bajo cada una de sus imágenes, es la que debe aplicar el espectador al verlas, en un ejercicio de resistencia, que bien entendido, genera una experiencia liberadora y reconfortante. Además de inolvidable.

El BAFF ha hecho mucho por la visibilización del cine asíatico: en el festival se podía ver desde el cine de los inicios de Koreeda (Afterlife), hasta los delirios pop más surrealistas, pasando por la obra del entonces menos conocido Apichatpong Weerasethakul (Tropical Malady y Syndromes and a Century). Había sangre nipona y bollywood indio, terror y dramas intimistas, se podían ver trabajos de Naomi Kawase o de Takashi Miike. Y, no menos importante, se podían comer palomitas.

Hablando de comer, una de las cosas que más me gusta del cine asiático es la presencia y el valor que siempre tiene su comida, la ritualidad y el simbolismo que le confieren. En la edición de 2010 vi una película que aún me ronda por la cabeza, titulada Weaving Girl, de Wang Quan’an. Hay una escena memorable, en la que la protagonista se reúne con su antiguo amor para cenar, y la cena es una fondue china, cuyos vapores empañan el cristal junto al que se encuentra la mesa de los personajes. La cámara les filma desde dentro y desde fuera, a través del vidrio perlado de vapor, creando una puesta en escena acogedora, íntima… en la que el vapor parece hacer aflorar todas las verdades, como si éstas se hubieran obstruido a lo largo de los años.

http://www.cinemovies.fr/bande-annonce-19574-31453.html

Algunos festivales de cine no importa mucho si siguen o si dejan de seguir una edición más. No es el caso del BAFF, que nos ha permitido explorar tantas cinematografías poco conocidas y profundizar en las más distribuidas en nuestro país. No sé si el nuevo Cinemart podrá reemplazar una parte de la propuesta del BAFF -o si lo pretende-, lo que sí que sé es que un evento que nos permita ver las películas de Vietnam, de India o de Thailandia, en una sala de cine, con imagen y sonido de calidad, y conocer a fondo lo que se hace en el continente asiático en materia fílmica, es absolutamente necesario.